Mostrando entradas con la etiqueta Imaxe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Imaxe. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Fotos de sexo: cuando los límites se mueven. (El País)

TRIBUNA: MILAGROS PÉREZ OLIVA: Periodista feminista experta en política y salud, forma parte desde su fundación de la ADPC (Associació de Dones Periodistes de Catalunya) y de la Xarxa Internacional. Es Defensora del Lector en el diario El País.

En el ejercicio del periodismo se plantea con frecuencia un problema de límites, especialmente en el gráfico. ¿Hasta dónde es lícito llegar en la función de "mostrar" la realidad? ¿Cuándo una imagen está justificada y cuándo traspasa la raya del amarillismo, el morbo o el sensacionalismo? Los dos ámbitos en los que la cuestión de los límites se plantea con mayor frecuencia, la violencia y el sexo, son precisamente aquellos en los que es más difícil establecerlos, pues tienen que ver con la sensibilidad, y ésta no sólo es enormemente variada, sino que está en permanente evolución. Los límites se mueven.

EL PAÍS publicó el 1 de septiembre un extenso reportaje titulado Sexo de pago al aire libre y en pleno centro de Barcelona cuyas imágenes han provocado una considerable polémica. Lo encabezaba una gran fotografía a cinco columnas en la que una prostituta era penetrada por un cliente y otra le estaba practicando a otro una felación. En la edición catalana, el reportaje ocupaba tres páginas y contenía varias fotos más de sexo explícito que no aparecían en las otras ediciones, aunque sí en la galería de fotos de la edición digital. Las imágenes, del fotógrafo Edu Bayer, impactaban sobre todo por su crudeza: sexo sórdido a la vista de todos, junto al mercado de la Boqueria. Con la publicación de estas fotografías, ¿ha movido el diario los límites que venía observando en relación a la publicación de imágenes sexuales?

Evidentemente, sí. De hecho, es la primera vez que se publican unas fotografías de esa naturaleza. La fotografía más explícita del acto sexual que he encontrado en la hemeroteca se había publicado en mayo de 2004 para ilustrar un reportaje en Tentaciones sobre la estrella de cine pornográfico John Colmes, Mister 35 centímetros; pero en comparación con éstas, aquélla era una imagen edulcorada, en la que los genitales y los pechos de los actores aparecían cubiertos con púdicas estrellitas. La raya se ha movido y eso ha provocado quejas y división de opiniones en la redacción. Está claro que imágenes como éstas no existían hace unos años, o al menos no eran tan visibles. El fenómeno de la prostitución no sólo se está extendiendo y agudizando de forma alarmante, sino que cada vez adquiere mayores cotas de sordidez y explotación de las mujeres.

Eso es lo que pretendía denunciar el reportaje. Numerosos medios de comunicación, incluido EL PAÍS, habían tratado la intolerable degradación del centro de Barcelona, pero ninguno había tenido la más mínima incidencia en las instituciones. Hasta que se publicaron esas fotos. Lo cual indica que hay cosas que, para que la gente se las crea y las autoridades reaccionen, no basta con contarlas. Hay que enseñarlas.Pero hay muchas formas de mostrar. ¿Era necesario que las imágenes fueran tan explícitas? Y si lo que se pretendía era "mostrar" para denunciar, ¿hacía falta tanto despliegue o con una buena foto hubiera sido suficiente? Es cierto que han quedado sin publicar algunas aún más explícitas y más sórdidas. Pero ése es un argumento falaz: cuando en periodismo se sobrepasa un límite, quienes lo hacen suelen argumentar que hubiera podido ser peor. Desde luego. Siempre se puede ir más allá.

Como ya intuían los responsables del diario, la publicación de las fotos ha provocado cartas al director y quejas ante la defensora. No cuestionan la necesidad de la denuncia. Cuestionan las imágenes. Algunos lectores las consideran gratuitas y obscenas, impropias de un diario familiar que puede ser visto por menores. Éste es el argumento en el que inciden Hortensia Aguado, Juan Manuel del Prado, Angélica Pérez y Carolina E. García Ruiz. Otros, como Jaume Berengué o Núria Mayoral, consideran que su publicación es una concesión al amarillismo. "No, no va bien la cosa en su periódico cuando publican (...) esas fotos. Lo siento, pero ése no es mi periódico. Si quiero porquería y amarillismo ya tengo otras opciones, pero como no la quiero, me niego a ser cliente de ese tipo de prensa", escribe el abogado Félix Jurado Escobar.

Por su parte, María de la Figuera, catedrática de Lengua y Literatura, se declara escandalizada: "¿No tenían ustedes un Libro de Estilo? Si lo han perdido, en mi mesa de trabajo tengo uno que utilizo para dar clases a mis alumnos". Efectivamente, el Libro de Estilo habla de las fotos, pero no es de mucha ayuda. Su artículo 5.4 dice: "Las fotografías con imágenes desagradables sólo se publicarán cuando añadan información". Pero, ¿qué es desagradable? ¿Qué añade información? De nuevo, como ven, estamos ante la dificultad de situar el límite.

El valor informativo de las fotografías fue lo que decantó la decisión de publicarlas, precisa el director de la edición de Cataluña, Enric Hernàndez. "Entiendo la desazón que pueden haber sentido muchos lectores al contemplarlas; nosotros también la sentimos cuando llegaron a la redacción. Discrepo, sin embargo, de quienes dicen que se vulnera el Libro de Estilo. No es en absoluto común que en el centro de una ciudad se practique el sexo remunerado en plena calle; eso convertía las fotos en noticia. La oposición municipal y los vecinos del Raval venían denunciando estos hechos, pero las autoridades locales los relativizaban o los negaban. La publicación de las fotos ha demostrado que las denuncias eran ciertas y ha obligado a tomar medidas inmediatas y a debatir otras de más alcance". Respecto a la cuestión de los menores, responde: "Aunque EL PAÍS no es un producto pensado para los niños, ésa fue una de las razones por las que publicamos en portada la imagen menos explícita, para que los padres pudieran decidir si sus hijos debían verlas o no. De todos modos, lo que ocurría en la Boqueria estaba a vista de todos, incluidos los adolescentes".

Qué puede escandalizar hoy a un adolescente es otra cuestión en la que los límites se mueven con rapidez, habida cuenta de la facilidad con la que pueden acceder a la pornografía. Pero una cosa es salir a buscar imágenes de sexo y otra encontrárselas en el diario donde, en principio, no se las esperan. Muchos lectores podrán estar de acuerdo, sobre todo después de ver los efectos, en que la publicación de las fotografías pudo estar justificada. Lo que puede haber contribuido a dar la sensación de que se hacía una concesión al sensacionalismo es la reiteración del primer día. Es de subrayar que en los días sucesivos no se han vuelto a publicar fotos de sexo explícito, pese a que el tema ha sido objeto de un extenso seguimiento, lo cual da credibilidad al argumento de que el propósito era denunciar una situación.

Algunos lectores extienden la crítica al tratamiento del problema, que Encarna Carmona resume así: "Esconder lo que no queremos ver". Lo que le preocupa a Amanda Alexanian "no es la publicación de explícitas prácticas sexuales, sino la total indiferencia hacia la dignidad y la integridad de las mujeres que en ella aparecen. (...) Se ha elegido tratar el tema como una cuestión de degradación de la imagen de la ciudad, de indecencia pública, alentando soluciones policiales de limpieza", lo que, en su opinión, distorsiona el problema y contribuye a la persecución de las víctimas, las mujeres forzadas a prostituirse. En ello insisten otros lectores como Eduardo Mandarás y María Jesús Montesino y varias cartas remitidas desde América Latina, como las firmadas por las periodistas Adriana Mújica, Angélica Herrera, Karmen Freixa o Mónica Molina.

La mayoría de estos lectores no ha tenido acceso a todo lo publicado por EL PAÍS. La edición catalana ha publicado hasta el sábado un total de 11 páginas, que abordan todos los aspectos del problema, incluidos los que echan en falta estas lectoras. Lamentablemente, esta información no se ha recogido en otras ediciones y no ha sido tampoco visible para los lectores de la edición digital, dado el largo vericueto que hay que seguir para llegar a los cuadernillos de las ediciones.

lunes, 14 de septiembre de 2009

O mundo patas arriba, por Mar Caldas


Inédito

Quixen aproveitar a oportunidade de inmiscuirme nas páxinas dun medio de comunicación para, valéndome de imaxes e textos procedentes, á súa vez, do discurso xornalístico, desnaturalizar a división sexual.

Quería ir alén da seriedade empregada en traballos teóricos e da ironía e a ambigüidade habitual nos meus traballos artísticos. Empregar a comicidade para falar de cousas serias, é unha forma de alixeirar o discurso crítico sen que deixe de selo e, polo tanto, pode chegar a ser máis incisivo. Ademais, o humor facilita a exposición das ideas dunha maneira moi gráfica.

Recorrín a imaxes de personaxes públicos coñecidos (e recoñecidos), a estéticas e linguaxes familiares para, mediante unha intervención mínima, deixalos enrarecidos, volvelos chocantes, desprazados.

Esa mínima intervención, con todo, debía de alterar todo o discurso habitual e, deste xeito, facer visible o que tan a miúdo nos pasa inadvertido. Esa sinxela estratexia debía de denunciar a arbitrariedade dos roles sexuais socialmente asignados, ao darlles totalmente a volta. Apenas cambiando as cabezas delas polas deles, colocando sobre un xénero o tipo de discurso que se coloca sobre o “oposto”, resultaban homes e mulleres con actitudes, comportamentos, roles, propiedades, intereses, aspiracións, xestos, técnicas corporais, usos do espazo, etc. inapropiados, inconvenientes, inusuais ou impensables de acordo aos principios da división sexual.

Os textos proveñen de revistas do corazón e de medios “máis serios”, algúns están copiados case literalmente, apenas se intercambiou o nome do personaxe feminino polo do masculino, ou á inversa.

O nome desta sección -Inédito- viña como anel ao dedo para este traballo: neste contexto, a palabra “inédito” repetía e amplificaba o propio concepto de “o mundo patas arriba”.



Fonte orixinal

martes, 21 de julio de 2009

Barbie con papada e canas

Vivimos na sociedade da eterna mocidade. As criaturas visten como vinteañeir@s. Xa a ninguén lle estrana ver unha rapariga de cinco anos cunha minisaia xxs e unhas zapatillas de moda cun par de centímetros de alza, e por suposto o bolso con brillantina para os beizos dentro que non falte. E os nenos pequenos que levan chaleques e pantalóns con raias pranchadas. Qué practicidade e comodidade! Madonna xa superou os 50 e na súa actual xira europea semella que volveu aos 30 e tantos. Entre os 20 e os 30 estáncase o crecemento natural dos corpos e as caras. A pel sobrehidratada con potingues carísimos extraídos de baleas, caracois ou aloe; operacións de estética maiores e menores, peelings, masaxes, coláxeno, filtracións, lipoesculturas, pastillas para adelgazar, ou a última moda de facerse unha dieta de herbas a medida nunha coñecida cadea internacional que di en vano o termo "natural". A natureza enrúganos, que hai diso de que a enruga é bela? Este dito caducou nunha sociedade que entende que o vello non é belo de ningunha maneira, xa que constrúe os termos como antitéticos.
Se nalgún momento a sociedade quixo medrar e madurar para adquirir os coñecementos e sabedoría d@s seus/súas vell@s, agora o vello escóndese tras unha enorme capa de maquillaxe e ciruxía.
Xa sabemos a importancia que teñen os referentes para as persoas, sobre todo para @s máos nov@s. Os fabricantes de Mattel xa se decataron de que a cintura da boneca máis famosa e vendida da historia non eran lóxicas . Só hai que facer contas para ver que levada ao mundo real esta boneca tería un peito de 100 e moito, unha cintura de nespra e que co tamaño dos seus peíños, menos dun 40 para a súa altura, caería redonda cara adiante pola forza da gravedade. Por iso no 2000 a cintura da boneca experimentou un pequeno agrandamento para facela máis real.


As rapazas que xogaban e soñaron un futuro proxectado nesta boneca non puideron vela nunca paseando pola praia morena e enrugada con algo de carnes non tan tersas, non a viron reflectida nos seus espellos cando a papada asomaba na pubertade pola teima de non deixar o chocolate nas lacenas, non a viron neses pantalóns que non abrochaban de ningunha maneira. Para todas elas, velaí van unhas imaxes máis reais da Barbie, porque sendo muller e tendo nacido o 9 de marzo, sorte que non foi o 8, de 1959, xa lle toca rondar a menopausia, unhas enrugas de máis e se é da maioría (sempre hai excepcións metabólicas) loitar coas graxas que se lle queren apegar á cintura ou ás cadeiras. Con 50 anos algunha enruga lle asomará polo rostro mostrando que algunha vez sorriu ou chorou. Aí van unhas imaxes dunha Barbie sen operar, e sen tantos quilos de tinte de loira.





















Porque como di este magnífico poster: Hai tres billóns de mulleres no planeta que non parecen supermodelos e oito que si. As matemáticas falan por si propias.