jueves, 13 de mayo de 2010
Simone de Beauvoir. No se nace Mujer (documental 07)
miércoles, 24 de febrero de 2010
Taula rodona: CLARA ZETKIN I EL 8 DE MARÇ: 100 ANYS FENT POSSIBLE LA IGUALTAT
Organitza Àrea d'Igualtat i Ciutadania de la Diputació de Barcelona
Benvolguda, benvolgut,
Em plau convidar-te a la taula rodona que dins del Cicle Genealogies dediquem a Clara Zetkin, la dona que proposà la celebració del 8 de març, ara fa cent anys. Tindrà lloc el proper dijous 4 de març, a les 19h a la Cuina de l'Espai Francesca Bonnemaison, carrer de Sant Pere més Baix, núm.7.
Comptarem amb la participació de Conxa Llinàs i Mary Nash, dues historiadores que han treballat per donar a conèixer el llegat i l'aportació de les dones a la nostra cultura.
Amb aquesta taula rodona, que ens permetrà aprofundir en la figura de Clara Zetkin, líder del partit socialdemòcrata alemany, iniciarem enguany la celebració del Dia Internacional de les Dones. Una commemoració mundial, que debem a la iniciativa d'aquesta dona singular. i que celebra les fites que les dones hem aconseguit en l’àmbit social, econòmic i polític des del passat fins als nostres dies i ens alerta sobre tot allò que encara falta per aconseguir.
Tot confiant que sigui del teu interès, rep una salutació cordial de
Imma Moraleda
Diputada de l'Àrea dIgualtat i Ciutadania
Diputació de Barcelona
jueves, 14 de mayo de 2009
Fallece Tránsito Amaguaña: símbolo de la lucha indígena

Por Silvia Cuevas-Morales
Me acabo de enterar de la triste noticia de que ha fallecido una de las principales líderes indígenas del Ecuador – Tránsito Amaguaña. Mujer campesina, mujer indígena, que desde la más profunda pobreza supo liderar a todo un pueblo en la lucha por obtener mejores condiciones laborales y que este año cumplía un siglo de vida. Hace poco que descubrí su persona y recientemente me publicaron un artículo sobre ella en la revista Maginaria, editada por la Delegación de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla. Para rendirle un sincero homenaje y para que las personas que no la conocen sepan de su larga trayectoria, reproduzco a continuación el artículo citado.
¡Hasta siempre Tránsito, que sepas que tu coraje y ejemplo ha sido reconocido en todo el mundo!
Rosa Elena Tránsito Amaguaña Alba nació en Pesillo, Cantón Cayambe, al norte de Quito, Ecuador, el 10 de septiembre de 1909. Su infancia transcurrió en la hacienda de La Chimba, en la que sus padres trabajaban como huasipungueros. Se les llamaba huasipungueros porque a cada familia le asignaban una pequeña parcela, un huasipungo, en el que realizaban sus propios cultivos, garantizando así su estancia en la hacienda. Los huasipungueros eran obligados a trabajar día y noche, siete días a la semana y aunque supuestamente debían cobrar un salario por su trabajo, éste se les escamoteaba a menudo. En palabras de la propia Tránsito:
“En ese tiempo plata no veíamos. Nada. Sólo cuando mismo no teníamos nos daban un socorro. Un año, un costal de cebada; otro año, un costal de papa; otro un costal de trigo. Y a las mujeres un rebozo y un centro blanco. Y maltrato doble”. (1)
Los abusos de los patrones eran constantes, un ejemplo es el caso de la propia tía de Tránsito, su tía Pascuala Amaguaña, que fue sentenciada a muerte por el amo de la hacienda por haber dejado morir a un ternero. Parecida suerte corrió su padre, a quien se le había encargado el cuidado de un rebaño y de curtir las pieles de las reses. Un día que éste no fue a cumplir con su trabajo y el patrón, acompañado de varios hombres, lo sacaron de su choza y lo apalearon brutalmente.
A los siete años Tránsito ya trabajaba en la hacienda pero a los nueve su madre la obligó a ir a la escuela, ya que no quería que fuese analfabeta como ella, pero sus estudios duraron poco. En la escuela, sufrió humillaciones por ser indígena y tras seis meses de estudio comenzó a trabajar como “servicia” para las patronas de la hacienda. A su corta edad tenía que lavar, barrer, llevar leña, servir los almuerzos, ayudar en las cosechas, ordeñar las vacas sin siquiera poder beber la leche... Cualquier pequeño error era pagado con castigos corporales y tareas extras.
En las haciendas era común que los patrones violaran a las niñas empleadas y para prevenirlo sus padres la obligaron a casarse con un hombre mucho mayor que ella. Ella tenía sólo catorce años y él veinticinco. Era alcohólico y la maltrataba; malos tratos que comenzaron el mismo día de su boda. Ya a los quince años se convirtió en madre y tuvo su primer hijo, José Luis. En esta época, a escondidas de su marido, comenzó a asistir a las reuniones de la organización comunal creada por el Partido Socialista. El marido dudaba que ese hijo fuese suyo y durante uno de sus muchos arrebatos violentos la acusó de estar teniendo aventuras con los compañeros de las reuniones. Una noche la emprendió a golpes con ella y a la mañana siguiente Tránsito descubrió a su hijo muerto. Más tarde tuvo dos hijos más, Daniel y Mesías.
A pesar de la oposición de su marido que no quería que ella se involucrara en la lucha de los indígenas, Tránsito decidió que no se rendiría y que se rebelaría contra la injusticia. Ella misma relata como se hartó de recibir palizas y se enzarzó en su última lucha con él:
“Entonces cuando él vino otra vez a pegarme, patearme y ya estaba fuerte y le dije “¿Sois marido o no sois marido? ¿Soy tu mujer o no soy tu mujer? ¡Me matas o te mato! ¡carajo!”. Me pegó. Yo alcé la mano y le di un chirlazo en la cara. Dos días peleamos, dos días de pura pelea fueron. “¡Si mueres, mueres en mis manos! ¡Si me matas en tus manos he de morir!”, le dije yo. Nos golpeamos dos días solo descansando para tomar agüita. Hinchados los ojos tenía. Morados tenía por todo el cuerpo.”
Tras esa batalla desigual los vecinos acudieron a la choza y encerraron al marido en un cuarto. Éste se marchó cabizbajo al día siguiente.
A partir de ese momento, Tránsito trabajó en diversas tareas, recibiendo sólo comida por su trabajo. A los veintiún años se encontraba sola, con dos hijos a los que cuidar, pero esto no impidió que siguiera colaborando con los líderes de su comunidad que se reunían clandestinamente para luchar por sus derechos. En 1930 participó activamente en la creación de las primeras organizaciones indígenas de su país y tomó parte en veintiséis marchas hacia Quito para exigir justicia para su pueblo; marchas que realizó descalza y con un hijo a cuestas y el otro de la mano. Participó en la creación de los primeros sindicatos agrícolas del país: “El Inca” en Pesillo, “Tierra Libre” en Muyurco y “Pan y Tierra” en La Chimba. A pesar de los malos tratos y el acoso al que eran sujetos los “cabecillas”, Tránsito y sus compañeros redactaron y presentaron una lista de peticiones a los patrones. Entre sus justas exigencias, pedían que se aumentaran los salarios, que tuvieran un día libre y que la jornada fuera de ocho horas.
Como era de esperar sus peticiones no fueron atendidas y en 1931 participó en la primera huelga de trabajadores agrícolas en Olmedo. La huelga duró cerca de tres meses, algunos trabajadores reanudaron sus tareas aunque los cabecillas no. Los patrones exigieron entonces la ayuda de las fuerzas militares que destrozaron las chozas de los líderes y detuvieron a los que no lograron escapar. Tránsito logró evadirse y durante los siguientes quince años vivió escondida, deambulando de un lado a otro, mientras su madre se ocupaba de sus hijos. Fue en esta etapa cuando conoció a otra gran líder ecuatoriana, Dolores Cacuango. Durante la huelga y después de ella, las mujeres desempeñaron un papel activo en el movimiento indígena de las haciendas de Olmedo. Ellas encabezaban las comisiones a Quito (cubriendo unos 66 kilómetros a pie) y eran las que se entrevistaban con las autoridades. Tránsito y Dolores eran elocuentes y magníficas oradoras, juntas incitaban a los trabajadores a unirse a su lucha. Los patrones de las haciendas iban perdiendo gradualmente su poder y aunque algunos trabajadores se dejaban sobornar por los latifundistas, muchos iban perdiendo el miedo a exigir mejores condiciones de vida. Las propias líderes sufrieron intentos de soborno, como relata Tránsito:
“El cura de Cayambe nos había estado esperando cerca de la quebrada de Yanahuaico. Así con un fajo de billetes. “Toma Dolores. No estés andando. Coge la plata ¡Cinco mil sucres y ya! Les pago para que estén quietitas, para que no sean luchadoras.” – “¿Qué haremos Tránsito?” “No cojas mamita. Cinco sucres ha de dar, no cinco mil.” “¡Calla, india comunista! ¡Negada de Dios! Cuando mueras no has de entrar en el panteón... ¡En la quebrada te hemos de botar!” ¡Elé, nos cogimos y seguimos andando!”
En 1944, junto a Ricardo Paredes, Nela Martínez, Dolores Cacuango y Jesús Gualavisí, participó en la fundación de la Federación Ecuatoriana de Indios (FEI). Federación que en 1946 fue reconocida como organismo legal. Durante los años siguientes la FEI comenzó el traspaso de las tierras a los trabajadores, prestando especial atención a las mujeres indígenas, y gradualmente las peticiones presentadas en 1931 se fueron satisfaciendo. Las personas que perdieron sus casas tras la huelga recibieron una pequeña compensación y cada trabajador y trabajadora pudo por fin recibir un sueldo por sus horas de trabajo. Muchas familias volvieron a edificar sus casas y aquellos que habían escapado para no ser apresados pudieron reunirse con sus familias. Pero a pesar de poder usar las tierras para edificar sus modestos hogares y mantener un pequeño huerto, estas tierras no les pertenecían.
A mediados de los cincuenta, colaboró en la creación de la Federación de Trabajadores Agrícolas del Litoral FETAL. Tránsito ya gozaba de una enorme reputación como dirigente campesina de su país, aunque ella jamás se viera como líder, simplemente se dedicaba a luchar por obtener los mismos derechos que los blancos. Una vez constituidos numerosos sindicatos de trabajadores se involucró en otra batalla para lograr que los niños y niñas de su zona tuviesen educación. Junto a Luisa Gómez de la Torre Paz y Dolores Cacuango, creó las escuelas campesinas en las que, por primera vez, se enseñaba a los indígenas en quechua y español. En su zona de Cayambe, fundó cuatro escuelas bilingües. Como cabecilla Tránsito se ganó el respeto y reconocimiento de las familias campesinas, pero a la vez sufría amenazas continuas por parte de las fuerzas del “orden” y en una ocasión que debatían la instauración de una escuela se la llevaron detenida. Afortunadamente la tuvieron que poner el libertad ya que no podían esgrimir ningún cargo contra ella.
En 1961 viajó a Cuba en representación del pueblo indígena de Ecuador y más tarde prosiguió su viaje a la Unión Soviética para asistir al congreso de Moscú. En Ecuador la dictadura, temerosa de la revolución cubana, desató una fuerte represión encarcelando a líderes de izquierda. En 1963, tras su viaje por la Unión Soviética, fue detenida y llevada al Penal García Moreno, acusada de tráfico de armas soviéticas y de recibir dinero de los bolcheviques para incitar a la revolución en su país. Es evidente que la líder no traficaba con armas ni llevaba dinero, aunque sí llevaba instrucciones de cómo proceder a la repartición de tierras. Permaneció encarcelada cuatro meses y cuatro días. En esta época falleció su padre y más tarde su madre, así como sus dos hijos Daniel y Mesías, y una de sus nueras. Gracias a las gestiones del ex presidente Galo Plaza, Tránsito recuperó su libertad tras firmar una declaración de que no seguiría incitando a los indígenas.
Tránsito volvió a La Chimba y como era de prever, no abandonó la lucha, esta vez liderando la formación de cooperativas. Tuvo un nuevo compañero, un profesor de escuela, pero éste falleció al caerse del caballo tras una noche de fiesta. Como él era el dueño de la pequeña parcela en la que vivían, ella volvió a quedarse sin hogar al no poder heredarla. Sin embargo, ese mismo año, en 1964, los sindicatos agrícolas ganaron su lucha de treinta años y algunos campesinos pudieron comprar sus tierras, y otros terrenos fueron asignados a cooperativas. Las tierras se repartieron según el número de miembros de cada familia y según las jerarquías que regían en la hacienda. Tránsito, al igual que otros líderes que no trabajaban en la hacienda, no pudieron formar parte de la cooperativa y se quedaron sin tierra. Su nuera recibió una parcela pero como era viuda y tenía que trabajar y cuidar de sus hijos, a menudo faltaba a las reuniones de la cooperativa. Obligada a pagar multas por no asistir se vio forzada a renunciar a su trozo de terreno. Nuevamente gracias a las gestiones de Plaza, Tránsito obtuvo una pequeña parcela al pie del volcán Cayambe, donde se instaló con su nuera y su nieto. Con el paso del tiempo el sistema cooperativista se corrompió y aunque algunos prosperaron, otros continuaron viviendo en la pobreza y muchos tuvieron que abandonar sus comunidades y unirse a los miles de desplazados hacia las ciudades.
En 1988, gracias a las gestiones de los diputados indígenas, el gobierno ecuatoriano le otorgó una pensión vitalicia en reconocimiento por toda una vida entregada a mejorar las condiciones del pueblo indígena. En l996 la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador la nominó para el premio internacional “Bob Pierce”, donde obtuvo el tercer puesto, en reconocimiento a su lucha por el desarrollo del pueblo indígena. En 1997 La Municipalidad de Quito le otorgó la condecoración “Manuela Espejo” por sus años de labor como líder y en el 2004 el Ministerio de Educación y Cultura le otorgó el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo, por su larga e incansable lucha a favor de los más pobres.
A pesar de cien años de lucha esta gran mujer ha sobrevivido a sus hijos y sigue viviendo en una modesta casita, construida por la Municipalidad, en la ladera del volcán Cayambe. A casi tres mil metros de altura, comparte este modesto hogar con su nuera y su nieto. Símbolo viviente de la lucha indígena, hoy lleva una vida solitaria e humilde. En su comunidad las nuevas generaciones ya no la reconocen, ya no valoran su experiencia, incluso envidian las numerosas visitas que recibe y en las reuniones ya no quieren oír sus propuestas. Esperemos que su recuerdo no se borre y que el ejemplo de sus cien años de lucha sigan conmoviendo y alentando a todos los pueblos del mundo durante muchos siglos más.
Notas: (1) Todas las citas provienen del libro de Raquel Rodas.
Fuentes:
Lucas, Kintto. “Un símbolo del Movimiento Indígena Ecuatoriano”. Ecuador, Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Septiembre de 1998.
Miño Grijalva, Cecilia. Tránsito Amaguaña. Heroína India. Banco Central del Ecuador, Volumen IV de la Colección “Biografías Ecuatorianas”, 2006.
Rodas, Raquel. Tránsito Amaguaña: su testimonio. Quito, Comisión Nacional Permanente de Conmemoraciones Cívicas, 2007.
lunes, 27 de abril de 2009
Maria Balteira, Castaña e Soliña, A historia de tres mulleres de armas tomar
Reloxo 26.04.2009 | 08:02
TAGS: maria Balteira , Maria Soliña , María Castaña ,
Maria Soliña recreada nunha peza de cerámica, e María Balteira recreada nun gravado de Luís Seoane

Unha deixou o fogar, no século XIII, para ir polas cortes reais, arrodeada de trobadores, aínda que a literatura medieval só nola fixese chegar a través do escarnio. Outra liderou unha revolta no Lugo do século XIV, e mesmo hai quen cuestiona a súa existencia, até o punto de pensar que é un ser mítico. E a terceira foi xulgada pola Inquisición como bruxa, e queimada nunha praia do Morrazo no XVII. Nunca se fala da súa vida real nin do interese económico da Igrexa en axustizala. Son María Balteira, María Castaña e María Soliña: Tres mulleres galegas de armas tomar é o título do volume editado por Baía, na súa colección Retallos de historia, que achega outra visión sobre estas mulleres, sobre os seus contextos históricos, e sobre a necesidade de mirar a Historia con outros ollos.
As autoras do volume, Guillermina Domínguez Touriño (profesora de historia) e Felicia Estévez Salazar (profesora de lingua e literatura galegas), acometeron este proxecto, empezando pola difícil tarefa de atopar fontes documentais. “Non hai nada: son tres mulleres anónimas, na Historia dos homes non aparecen”, di Felicia Estévez. Os testemuños son escasos: de María Balteira, o testamento que fixo para deixarlle os seus bens ao Mosteiro de Sobrado, e, iso si, o corpus de cantigas de escarnio en que aparece; María Soliña, a través da inquisitoria en que estaba recollidos os testemuños contra ela, e María Castaña “a través da tradición oral, porque non había máis nada”, explica Felicia.
En tempos de María Castaña...
Foi considerada un mito, mesmo aparece como tal no Dicionario de seres míticos galegos. Apenas hai fontes que testemuñen a súa existencia: só un documento sobre unha doazón súa á Catedral de Lugo en 1348. Ela, xa viúva, e os seus fillos, Gonçalvo Çego e Afonso Çego, acordan doarlle ao bispo Pedro López de Aguiar as súas terras e bens de San Pedro de Cereixa (na Pobra do Brollón), para emendar o agravio cometido contra o bispo (mataran o seu mordomo). Guillermina Domínguez observou as condicións históricas dun século marcado pola fame e a peste, a violencia social e unha brutal opresión sobre as mulleres.
“María Castaña atráeme moito, como medievalista”, sinala. Explica que abordaron mitos semellantes noutras culturas, coma o de Mary Auburn (do relato irlandés A batalla dos paxaros). “Non hai documentación, pero eu tentei abordar o Lugo desa época, ver que pasaba para que a cidadanía se rebelase contra a Igrexa. Ela defendeu o que era dela, hai un documento concreto que testemuña como ela e os fillos matan ao mordomo do bispo. Pero seguramente houbese moitas outras Marías Castañas...” Sinala que, malia este contexto hostil, as mulleres tiñan un papel activo durante o medievo. “En Ourense hai moita documentación dos séculos XIII, XIV e XV, de mulleres que denunciaban malos tratos, mesmo divorcios pactados de mutuo acordo. Houbo mulleres transgresoras...”.
Nas épocas en que os homes non estaban presentes, levaron adiante fogares e negocios: “eran propietarias, herdeiras e vinculeiras. Tiñan gremios en Compostela (non se lles permitía participar no gremio de cambeadores). Había agremiadas e mesmo mestras: os homes marchan ás Cruzadas, e moitas mulleres tomaban as rendas, iso si, coa condición de non casar. Só podían facelo cun home do mesmo gremio, para que el collese o negocio. Por iso non casaban”.
O convento chegaba a ser, nalgúns casos, unha liberación, fronte ao matrimonio e á posibilidade de mesmo morrer de parto. “Eran lugares de acceso á cultura”, explica Estévez. “Posteriormente, as abadesas, baixo o poder do Arcebispado, deixaron de poder saír á rúa. Fixéronse entón conventos de clausura, decisión das autoridades eclesiásticas para que aquelas mulleres non visen máis varón que o confesor”.
María Balteira e a mirada do escarnio
María Balteira, con nome propio, é a muller que máis aparece nas cantigas. De escarnio, iso si. “As mulleres destas cantigas son as reais”, explica Estévez: “a Senhor das cantigas de amor é a muller tan idealizada que non se pode chegar a ela (así como nas cantigas provenzais si que chega a haber contacto con elas). As das cantigas de amigo son rapazas novas, preto da natureza, chorando a ausencia do namorado... Pero as mulleres reais son as que saen nas cantigas de escarnio, falando exclusivamente delas en termos sexuais pexorativos”.
Poucas veces unha persoa inspirou tanta escrita, que mesmo chega ao século pasado: escribíronlle Lorenzo Varela, Manuel María, Darío Xohán Cabana, Álvarez Blázquez (no Cancioneiro de Monfero) e Marica Campo, na obra teatral Confusión e morte de María Balteira. “Dende Afonso X até o último dos trobadores falan de María Balteira”, salienta Estévez. “Pero aparece sempre como prostituta sen máis: nas cantigas de escarnio non hai tabú ningún para falar do sexo, mais as mulleres están totalmente deostadas. Hai unha dobre moral que dura até hoxe”. Pero ela marchou do fogar para dedicarse á arte, nun mundo de homes: “tiraba con bésta, xogaba, bailaba, tocaba, e podemos supoñer que comporía. Se estas mulleres estaban todo o día arrodeadas de trobadores, quen di que elas non compuxesen tamén cantigas? Mesmo na sétima partida de Afonso X fálase de xograresas. Non hai máis documentación, pero sería un tema interesante para investigar. Na literatura medieval aparecen as mulleres como obxecto, pero non como autoras. Haberá que buscalas”, apunta Felicia Estévez.
A Inquisición e María Soliña
Ilustración de María Soliña: Uqui Permui “De María Soliña escoitamos moitas cousas, pero non se afonda en por que estas mulleres que quedaron viúvas (cando os turcos invadiron a Ría de Cangas no XVII) e tiñan dereitos de presentación da Igrexa eran as máis denunciadas como bruxas. Como unha muller aos 66 anos, logo de vivir toda a vida nunha vila, é acusada de bruxa? A que intereses responde? Non era cuestión de que fosen bruxas, malia que as crenzas populares se ofusquen aí. Detrás hai algo máis poderoso: intereses económicos da Igrexa. Técese toda esa escuridade na vida delas para que queden como meigas, como tolas”, sinala Estévez.
María Soliña estaba casada con Pedro Barba, e del herdou unha facenda importante e dereitos de presentación en San Martiño de Moaña e San Cibrán de Aldán (unha concesión pola que o titular podería participar dos beneficios dunha igrexa que se levantase en terras da súa propiedade, coma esmolas, décimos...). En 66 anos da súa vida ninguén a denunciou, pero cando quedou viúva, comezou a persecución da xustiza segrar para lle retirar o dereito de presentación. “Non era complexo amedrentar mulleres viúvas, empobrecidas e coas penurias e cargas que lles tocou vivir, para apoderarse do pouco que lles quedaba”, podemos ler no libro. As torturas do Santo Oficio serviron para quedar coas pertenzas das chamadas bruxas.
‘Se non o facemos ninguén o fará por nós’
As autoras do libro sinalan que o obxectivo deste estudo, non é facer historia compensatoria: “a Historia non podería desenvolverse se as mulleres non estivesen aí. Traballaron e tiveron papeis activos sempre. A cuestión é o recoñecemento, que a Historia se reescriba como Historia de homes e mulleres, non que teñamos que construír unha historia paralela. Coma se houbese a Historia da Humanidade, que é masculina, e a outra, que é de menor categoría”, afirma Felicia Estévez. Guillermina Domínguez, pola súa parte, sinala “na Historia de Galiza hai moitas escuridades. A Igrexa ten moita documentación que aínda non é accesíbel. Eu preparei materiais para o ensino, sobre Historia da Arte, incluíndo as mulleres, e non interesaron. Pero a primeira batida forte da Revolución francesa é cando as mulleres botan abaixo a reixa do Rei”.
Como docentes, topan aínda un auténtico ermo no que se refire aos materiais curriculares: “os temarios son os mesmos que hai vinte anos”, explica Estévez. “Cambiou por exemplo a definición de soldadeira nos libros de literatura galega. Antes aparecía como “muller de dubidosa moralidade”, e no instituto fixéramos unha protesta a unha editorial para que cambiase esa definición”. Pero polo demais, as mulleres non aparecen nos libros. “O natural sería que saísen nos currículos normais, non que sexa o traballo voluntario do profesorado o que inclúa estas materias”.
Escolleron para abrir o libro unha frase de Louise Otto Peters: “a historia de todos os tempos, e a de hoxe, especialmente, ensínanos que (...) as mulleres serán esquecidas se elas se esquecen de pensar sobre si mesmas”. Cando a cosmovisión hexemónica (tanto na Historia como na literatura, na filosofía ou na arte) segue a ser aínda profundamente androcéntrica, queda moito que facer. “Para pensar sobre nós mesmas precisamos o feminismo, cuestionalo todo”, salienta Domínguez. “Temos que aprender a revisar, a reler as fontes. É como se pretendes estudar a historia de América sen a historia da escravitude negra”.
martes, 10 de marzo de 2009
Para no borrar nuestra historia
Obreras de New York que se arrojaron de un octavo piso para no morir calcinadas.
Uno de los grandes triunfos del sistema, ha sido borrar la historia que se teje en el trabajo cotidiano sintetizando, en cambio, épicas de heroes con protagonistas de primer plano, sin contexto, sin historia, sin procesos políticos.
Qué hemos escuchado del 8 de marzo?
Para empezar, que es el día de la mujer. Muchos llegarán el domingo con flores y una tarjeta de felicitación para “ellas”, sin saber siquiera qué se conmemora.
Otros, con un poco más de inquietud, sabrán que en algo tienen que ver las socialistas, una tal Clara Zetkin que lo propuso. Con un poco más de suerte, sabremos que fue en el marco de una Conferencia de Mujeres Socialistas realizada en Copenhague. Se menciona por allí algo un incendio, en una fábrica llamada Cotton, donde mueren quemadas más de 100 obreras.
Y en casos de silencio intencional, algunas voces institucionales dirán, sin pudor, que lo instituyó Naciones Unidas en 1975, sin hacer ninguna cita previa.
En una tarea de compromiso histórico, varias investigadoras han buscado echar luz sobre ciertos mitos existentes en torno a este día. Entre ellas, Ana Isabel Álvarez Gonzalez asegura que no fue instituido puntualmente, sino que una sucesión de procesos colectivos fueron creando el sentido de conmemorar la lucha de las mujeres trabajadoras. Y digo trabajadoras porque fue en su genealogía una propuesta clasista, ligada a las reinvindicaciones laborales que en el inicio de siglo conformaban el punto de partida de las huelgas obreras.
Primer antecedente: en Febrero de 1908, mujeres socialistas celebran en un teatro de Chicago el Womans Day, reivindicando el derecho al voto y manifestándose contra la esclavitud sexual.
Para agosto de 1910, y con el antecedente en Masachusset de una huelga textil exclusiva de mujeres, Lena Morrow Lewis y May Wood Simons llevan a la 2° Conferencia Mundial de Mujeres Socialistas realizada en Dinamarca, la propuesta de conmemorar, como en Estados Unidos, un Womens day. Resignificada con un nombre más clasista, se acepta conmemorar un Día Internacional de
Sin un día fijo, mantienen las norteamericanas el último domingo de Febrero, y las europeas fijan un día de marzo. Dos días antes de su primer celebración en 1911, un fatídico incendio en
Posteriormente, fue el repudio a la primera Guerra Mundial y la solidaridad internacionalista de las mujeres contra todo nacionalismo, mucho más que la lucha por el voto, la convocatoria principal de las celebraciones del día. En Rusia, el gobierno zarista reprime en 1913 la movilización por el Día de las Obreras, deportando a Siberia a sus organizadoras.
Años más tarde, el paro masivo de mujeres en San Petesburgo cambiaría la historia: pedían pan y exigían el regreso de las tropas rusas que llevaban ya 2 millones de muertos. Inició así el 8 de marzo de 1917 (23 de Febrero del calendario juliano) una movilización a la que se unirán trabajadores y estudiantes, determinando 4 días después la abdicación del zar, y dando paso a un gobierno provisional que será finalmente derrocado en octubre con la toma del Palacio de Invierno.
Borrar los procesos sociales, es la mejor forma de negar la historia.
Hace dos años, fue demolida
Y por esas ironías de la macrocultura patriarcal, es ahora dueña del predio una secta cristiana llamada “La casa del Padre”. Ni Naciones Unidas, ni gobiernos; el Día Internacional de
Nosotras, como cantaron las trabajadoras textiles de Massachussets durante su huelga: “Queremos compartir toda la belleza: Pan y rosas, pan y rosas.”
Miriam Djeordjian